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Academia de Oposiciones

Cómo estudiar oposiciones tipo test

Cómo estudiar para un examen tipo test en oposiciones
Te contamos los trucos y consejos para que aprendas a realizar el examen tipo test de tu oposición

El estudiar una oposición requiere además de constancia, esfuerzo y buenos materiales, el saber cómo hemos de enfrentarnos a un examen tipo test.

Y es que en el sistema educativo normalmente este tipo de pruebas no suelen ser muy habituales, o al menos, no suelen serlo con la misma “violencia” con que aparecen en nuestras oposiciones.

Nos referimos a la penalización que suelen tener este tipo de pruebas, ya que si no hacemos los cálculos correctos y pecamos en exceso de atrevimiento, pueden llevarnos al suspenso.

Por eso aquí te traemos una serie de consejos que te serán muy útiles para aprender a realizar los tipo test (y salir victorioso/a en el intento).

Cómo aprobar un examen tipo test

Algunos consejos te pueden parecer muy obvios, otros no tanto, pero todos ellos te ayudarán a conseguir tu objetivo. En ocasiones el objetivo será “sacar nota” y en otras, simplemente pasar (sacar más de un 5 o la nota de corte que sea):

  • Estudia de forma activa y comprensiva. No trates de leer y memorizar como un papagayo (o un loro o lo que sea). A veces lo de “memorizar y vomitar” en un examen funciona…pero en unas oposiciones no es lo más recomendable. Por eso, es muy importante que entiendas aquello que lees, repases y si algo no lo entiendes, sigas investigando sobre ello. Hoy en día es muy fácil encontrar la respuesta a cualquier duda en internet.
  • Realiza esquemas sobre aquello más importante. En los tipo test hay palabras, frases o cuestiones que deberás memorizar al detalle (trata de entender siempre). Hacer un esquema o mapa mental de los conceptos, cómo se organizan y relacionan entre sí, apartados y subapartados, puede ayudarte mucho a interiorizar y a abarcar más fácilmente los contenidos.
  • Traduce a tu propio lenguaje los conceptos que más te cuesten. Muchas veces nos encontramos con vocabulario técnico o jerga que nos cuesta “meter en la cabeza”. Es muy útil realizar anotaciones que “traduzcan” a un lenguaje más asimilable para nosotros/as estas cuestiones. No es que haya que deshechar el lenguaje técnico (y menos en un tipo test), pero como decíamos en párrafos anteriores, hay que entenderlo. Es crucial para poder tener una preparación sólida y consistente.
  • Descarta alternativas. Muchas veces no sabemos qué respuesta es la correcta (o la incorrecta, si nos piden eso). Por tanto, en estas ocasiones, recurriremos al viejo juego del “¿Quién es Quién?“. Por descarte iremos deshechando aquellas alternativas que claramente no son la correcta, pudiendo llegar de esta forma a aquella que sí lo es.
  • Si una pregunta se te atranca, no te detengas en exceso en ella. Continúa adelante. Todas las preguntas valen igual, por lo tanto, no te obsesiones con alguna si no te sale. Perderás tiempo y te frustrarás. Luego, una vez acabes de contestar todas, podrás volver a ella….y de ahí pasamos al siguiente punto…
  • Haz una segunda ronda (y tercera o cuarta, si lo necesitas) para contestar aquellas preguntas que se te quedaron sin contestar. No se trata de que “tengas que contestar todas” (de hecho, no lo recomendamos), si no que tengas tiempo y ocasión de darle una segunda o tercera oportunidad a preguntas que antes se te atragantaron.
  • Mira con atención exámenes de anteriores convocatorias. La historia se repite (normalmente), o al menos, nos debe servir de guía y orientación para el presente. Por eso, sabiendo cómo fueron exámenes anteriores tendrás más conocimiento y confianza para encarar tu preparación.
  • Arriesga con conocimiento. En función de los criterios de corrección del examen (que estarán definidos en la convocatoria o, al menos, serán informados por el Tribunal antes de su realización) y de cómo puntúen las respuestas correctas y penalicen las incorrectas, arriesga con conocimiento. Si te pasas de arriesgado/a, es posible que aún teniendo preguntas suficientes para aprobar acabes suspendiendo a causa de la penalización.
  • Planifica tu tiempo de estudio y de descanso. Tan importante lo uno como lo otro. El descanso (y tiempo de ocio) te motivarán para seguir con más fuerza en tu estudio. Y el cumplir los horarios producirá en ti un bienestar mental que te ayudará a concentrarte, despertar con energía y “comerte los apuntes”.
  • Practica la realización de test una y otra vez. Es la mejor forma de perderles el miedo y aprender a realizarlos de forma apropiada. No se trata tanto de memorizarte las preguntas (a veces esto también es útil, porque pueden repetirse literalmente) sino más bien de aprender a hacer los exámenes (mientras aprendes los contenidos).